El poder de la seducción

Un grupo de científicos demostró que un buen olor puede ser un arma eficaz para los hombres a la hora de conquistar una mujer.

Hombre seductor Existen alimentos considerados sexualmente estimulantes, por ejemplo el aroma a chocolate es uno de los afrodisíacos más poderosos para ellas.

Siete de cada diez mujeres aseguraron que el chocolate es el alimento afrodisíaco más poderoso. Otras mujeres eligieron al sexo (60%), salir de shopping (68%), una buena cena (59%) y un rico helado (42%). Pero definitivamente las brasileras fueron las más decisivas. La mayoría de las garotas eligieron el chocolate como el mayor excitante natural, y aseguraron que les da un placer similar al sexo.

El chocolate es sinónimo de tentación y seducción. Conocido como el reemplazo del amor. Ha sido el fruto prohibido desde el comienzo de los tiempos. Afrodisíaco de emperadores como Moctezuma, de seductores famosos como Casanova, de princesas y cortesanas. El chocolate es el Rey indiscutible de los manjares creados por el hombre.

Un buen olor puede conquistar una mujer. A continuación algunas verdades históricas sobre el chocolate y la seducción.

Potencia la masculinidad

Diferentes culturas le han atribuido al chocolate la capacidad de potenciar la sabiduría y la vitalidad: lo tomaban los guerreros antes de las batallas y los reyes precolombinos, quienes para la época eran los únicos que conocían el chocolate. Ellos creían firmemente que potenciaban su masculinidad.

Es afrodisíaco

El libertino Giacomo Cassanova consumía chocolate en cantidades antes de entregarse a la lujuria. Se dice que el emperador azteca Moctezuma bebía cada día una copa de “xoccolatl” por cada una de sus concubinas.

Atractivo efecto cerebral

Debido a la presencia de cantidades importantes de azúcar y carbohidratos, el chocolate estimula todos los sentidos desde el momento en que se derrite en la boca, provocando un festival de reacciones químicas en el cerebro.

La percepción de su aroma altera la química cerebral

En Inglaterra se estudió la actividad cerebral de personas ante los estímulos del chocolate. Descubrieron que solo olerlo provocaba un estado de relajación y reducía la actividad theta del cerebro (que se relaciona con el estado de atención).

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